Las tres virtudes teologales

Fe

La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que él nos ha dicho y revelado, y que la santa Iglesia nos propone, porque él es la verdad misma. Por la fe “el hombre se entrega entera y libremente a Dios” (DV 5). Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. “El justo vivirá por la fe” (Rom 1, 17). La fe “actúa por la caridad”. (Gál 5,6).

Esperanza

La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos en la ayuda del Espíritu Santo para merecerla y preservarla hasta el final de la vida terrenal.

Caridad

La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a  nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo, la plenitud de la Ley. Ésta es el vínculo de la perfección y el fundamento de las demás virtudes, que anima, inspira y ordena: sin ella, yo no soy nada y nada me aprovecha.